La importancia de la oración unida
sábado 30 abril 2016

La importancia de la oración unida

Si miramos la Biblia vamos a ver que todo comienza a cambiar cuando hay alguien que puede llorar, alguien que puede reconocer y decir hemos pecado, nos equivocamos. Las lágrimas son como semillas que caen en la tierra y luego producen fruto.

Para que haya un avivamiento tiene que haber un río de lágrimas. La oración nos lleva a esa comunión con Dios para que podamos ver la necesidad de que la gente se tiene que volver a Dios. En Dios la gente encontrará paz, felicidad, esperanza, trabajo, salud, todo está en las manos de Dios. Que importante es que ayunemos y oremos, que consagremos días a Dios para que Él abra los cielos y bendiga, primero nuestra vida, porque si nosotros nos volvemos a Dios Él se vuelve a nosotros, después nuestra familia, después nuestra ciudad, la iglesia, y después la Argentina. Si nosotros queremos ver un cambio en nuestra vida, familia, ciudad país, es necesario orar, ya que la oración es la llave que Dios dejó y que nos enseñó Jesús a orar.

¿Qué importancia tiene la oración unida? La oración de un justo puede mucho, eso dice la Biblia. La oración de muchos justos puede más. Cuántos más somos, más bendición. Dios está esperando que le pidamos. Muchas veces uno dice ‘por qué Dios no me da’, pero el error está en que no le pedimos, porque creemos erróneamente que no es necesario pedir. La Biblia dice ‘pedid y se os dará, buscad y hallareis, golpead y se os abrirá’. Quiere decir que hay una enseñanza, que la oración es la que mueve la mano de Dios. Cuándo oramos, lo hacemos por nuestra casa, por nuestra vida, ciudad, vamos a orar por nuestra Argentina, entonces la bendición de Dios se agiganta.

Las cosas comienzan a cambiar, comienzan a producirse cuando hay una iglesia que busca a Dios. La iglesia es la que tiene la llave para que Dios abra los cielos y bendiga la tierra. No debemos esperar que Dios lo haga todo por su cuenta porque Dios está esperando que nosotros hablemos. Es como cuando un niño le pide algo a su padre. Dios quiere bendecirnos, Dios quiere darnos lo que necesitamos, pero Él puso un reglamento, ‘pedid y se os dará, buscad y hallareis, golpead y se os abrirá. Dios nos está diciendo que le pidamos, que Él no tiene límites, lo más pequeño o lo más grande, no importa lo que sea, porque Dios es Dios de todo. ¿Hay algo que sea difícil o imposible para Dios? No, todo es posible para Dios, lo más pequeño o lo más grande.

Nosotros sabemos cómo llegar a Dios, porque a veces Dios tiene que ver un corazón humillado, un corazón dispuesto. Dios va a oír tu oración, porque Él es Dios de toda carne. Dios está esperando que le pidas. A Dios le gusta que seamos hijos cariñosos. Dios es Dios y Él nos ama, y quiere que nosotros lo amemos. A veces no entendemos que Dios necesita que nosotros lo amemos, que nos acerquemos a Él. Hay momentos de desesperación que uno pide desesperado, y Dios está ahí para ayudarnos. La oración es la que mueve la mano poderosa de Dios. A través de una simple y sencilla oración, mucha gente se va a encontrar con Jesús.

Nosotros tenemos que cultivar nuestra amistad con Dios, y cultivar no es más que hablar. Necesitamos tener tiempo para hablar con Dios. A veces uno se pregunta cuánto tiempo hay que orar, y en la Biblia hay un ejemplo con la oración del fariseo y el publicano, el fariseo oraba de su mente, su sabiduría, de su intelecto y oraba a Dios, pero había uno que se postró en el suelo, dice la parábola de Jesús y él menciona cuatro palabras ‘se propicio en mi pecador’. Quiere decir que no se trata de la cantidad de palabras que uno utiliza al orar, sino que se trata de la intensidad y pasión que nosotros le ponemos a la oración.

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